lunes, 21 de abril de 2014

CONSECUENCIAS DEL MALTRATO INFANTIL INTRAFAMILIAR



Martha Stella Ospino-Rodríguez.       
De acuerdo con el tipo de maltrato, lo cual fue presentado en el escrito titulado “Maltrato Infantil Intrafamiliar”, se presentan las consecuencias del mismo.  De manera que a nivel somático por negligencia o abandono se puede observar:
  • Retraso pondoestatural,
  • Cronificación de problemas por falta de tratamiento físico,
  • Vitaminopatías,
  • Eritemas de pañal,
  • Aplanamiento del occipucio,
  • Aparición de ciertas enfermedades prevenibles mediante vacunación,
  • Producción de quemaduras y otras lesiones por accidentes familiares debidas a la falta de supervisión
Por maltrato físico se pueden presentar:
  • Lesiones cutáneas
  • Quemaduras
  • Lesiones bucales (que pueden afectar la posición de los dientes)
  • Lesiones óseas (que pueden afectar el crecimiento y la movilidad articular),
  • Lesiones internas (traumatismos craneales y oculares) destacando las que producen edemas cerebrales puesto que pueden tener secuelas neurológicas.
Los niños que sufren maltrato psicológico desde la edad escolar son significativamente más propensos a mostrar retrasos en el desarrollo cognitivo que los niños no maltratados.  Según Ampudia (2009) este fracaso se ha atribuido a la falta de estimulación y descalificación permanente de padres que se preocupan en demasía por aspectos conductuales y de obediencia, en detrimento de las necesidades exploratorias y de estimulación, necesarias para el desarrollo normal. 
Otras características que pueden tener los niños que han sufrido de maltrato psicológico son:
  • Se muestran más impulsivos, menos creativos y más distraídos.
  • Su persistencia en las tareas de enseñanza-aprendizaje es menor.
  • Son menos hábiles para resolver problemas.
  • Cuando llegan a la edad escolar, alcanzan resultados más bajos en las pruebas del CI, además de tener mal desempeño académico.
  • Presentan déficit en atención.
En cuanto al desarrollo del lenguaje se ha observado que los niños maltratados físicamente no se diferencian de los que no lo son en el lenguaje comprensivo pero si en el productivo, hasta los 30 meses (Ampudia, 2009).
Los niños maltratados presentan déficit en la expresión de verbalizaciones referentes a estados internos (Ampudia, 2009 y Moreno y Rabazo, 2006) y la razón es muy sencilla, dado el ambiente hostil en el que viven sus estados internos no son bien recibidos, por lo que los niños deciden no expresarlos.
Otras de las consecuencias del maltrato infantil en el área del lenguaje son:  deficiencias importantes en la adquisición y el desarrollo del lenguaje, dificultades en aplicación correcta del lenguaje común de uso, incapacidad para abstraer y generalizar los conceptos, vocabulario pobre, reducido y redundante, dificultad en la comprensión de nociones abstractas, escaso lenguaje espontáneo, construcciones gramaticales reiteradas y ausentes de nexos, imprecisiones articulatorias, atención fluctuante, dispersa, inconstante y débil, limitado razonamiento lógico, lateralidad mal definida confundiendo derecha – izquierda y la posición de los objetos entre sí y con referencia al sujeto, lo cual deriva en realizaciones gráficas y psicomotrices con una deficiente orientación y confusión espacial y temporal  (Moreno y Rabazo, 2006).  En resumen, los niños maltratados presentan una pobreza lingüística a consecuencia de las peculiaridades de cada una de las formas de maltrato y de la situación de privación sociocultural y afectiva que sufren.  
El área motora es el área menos afectada en los niños maltratados, sin embargo se ha visto que estos niños se muestran menos hábiles para el  uso de herramientas desde los 2 años de edad y aquellos niños que han sufrido abandono físico muestran mayores dificultades para adquirir la locomoción y déficit en motricidad fina.
En el área funcional autónoma los niños maltratados presentan apego ansioso, especial los que sufren abandono emocional (Ampudia, 2009, Mesa,Estrada, Bahamón y Perea, 2009 y Moreno y Rabazo, 2006); tienden a ser menos obedientes con sus padres y educadores, y presentan menos estrategias de autocontrol (Ampudia, 2009).  Los menores que presentan abandono físico resultan especialmente dependientes de los educadores en tareas propias de la nutrición que se lleva a cabo en el colegio.  Sin embargo, con los padres presentan un desempeño igual o superior a los niños no maltratados (Ampudia, 2009).                                        
En el área social y consigo mismos los niños maltratados presentan más rabia, frustración y conductas agresivas antes las dificultades, presentan problemas para relacionarse con otros (incompetencia en el funcionamiento social), reacciones de agresividad verbal y física, falta de identidad personal, inseguridad, desvalorización, baja autoestima, actitudes defensivas, síntomas depresivos (externalidad en la atribución de control y mayores índices de baja autoestima y desesperanza al futuro), comportamientos sexuales precoces (frotamiento y masturbación en presencia de otros niños), trastornos de alimentación, conductas autolesivas, entre otras (Arruabarrena y Intebi, 2010, Ampudia, 2009 y Moreno y Rabazo, 2006 y Vargas y Ramirez, 1999).
Ampudia (2009)  presenta las diferencias en la autoestima tanto cognitiva, emocionalmente y en el comportamiento de los niños con baja autoestima, característica de los niños maltratados, y los niños con alta autoestima, indicadores que deberá el evaluador tener presente con el fin de detectar esta problemática.

Un niño con baja autoestima
Un niño con alta autoestima
Se siente solo
Es muy activo
Se cree poca cosa o inferior a los demás
Está lleno de energía y entusiasmo para hacer las cosas
Es muy pasivo, espera que las cosas le sucedan
Tiene confianza en lo que hace
Vive aislado del grupo
Es alegre y feliz
No se interesa en nada
Busca el éxito
No puede resolver problemas
Es capaz de resolver problemas

Como puede observarse las consecuencias del maltrato infantil se presentan en todas las áreas de desarrollo de los niños, por tanto la evaluación debe ser integral para lograr establecer recomendaciones legales adecuadas y de intervención que modifiquen la situación de los niños.  En un próximo escrito se hablará sobre el proceso de evaluación del maltrato infantil intrafamiliar.
Para terminar se presenta el efecto del estilo de relación ente los padres y su hijo o hija, en el comportamiento y personalidad de los  niños (Vargas y Ramírez, 2009), que muestra cómo se asocia el tipo de disciplina impartido en el hogar y la relación afectiva padres-hijos, ilustrando que la disciplina restrictiva es más nociva que la permisiva y la relación afectiva mejor que la distante; sin embargo esto no quiere decir que los hijos no requieran establecimiento de límites y un ambiente de disciplina democrático.
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Para citar este escrito según normas APA:
MS. Ospino-Rodríguez. (21 de abril de 2014).  Consecuencia del maltrato infantil intrafamiliar.  [Mensaje en un blog].  Recuperado de http://psicojuridicaforense.blogspot.com/.

REFERENCIAS
Ampudia, A.  (2009).  Guía clínica para la evaluación y diagnóstico del maltrato infantil.  Méjico: Manual Moderno.
Arruabarrena, I. y Intebi, I.  (2010).  Hablando de infancia… malos tratos a la infancia.  Gobierno de Cantabria, Consejería de Empleo y Bienestar Social.    
Mesa, A.M., Estrada, L.F. Bahamón, A.L., Perea, D.  (2009).  Experiencias de maltrato infantil y transmisión intergeneracional de patrones de apego madre-infante.  Pensamiento Psicológico.  6(13), 127-151. Recuperado de www.redalyc.org.
Moreno, J.M. y Rabazo, M.J. (2006).  Intervención psicopedagógica en niños maltratados: Estimulación del lenguaje.  Electronic Journal of Research in Educational Psychology.  4(8), 155-175.  Recuperado de www.redalyc.org.
Vargas, E. y Ramírez, C.  (1999).  Maltrato infantil: cómo comprender y mejorar nuestra relación con los niños.  Colombia: Planeta.



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